Todavía recuerdo sus palabras "No creas a las personas si no las conoces bien"
Y aquí estaba, sentada en mi cama llorando por alguien en que en un momento de mi vida
hizo que mi corazón latiese a mil por hora.
Me sentía insulsa, engañada y utilizada. Yo creía en él mientras que me estafaba con
su dulce sonrisa.
De repente el teléfono sonó. No hice ni un amago para cogerlo, no deseaba hablar con
nadie. Pero en el ultimo momento algo me incitó a descolgarlo, lo hice con muchas ganas.
-¿Si?
Nada.
-¿Hola?
Nada. Solo insistentes pitidos. Habían colgado.
Me sequé las lagrimas y continué pensando. Que mal me hacia aquello, pero debía meditarlo.
¿Cómo podría mirarle a la cara? Agarré mi diario delicadamente como si se tratase de un tesoro.
Un papel se deslizó suavemente por debajo de este.
La foto. Su foto. Alrededor muchos corazones y caritas sonrientes.
Pero lo único que había hecho era robarme esa felicidad.
La misma con la que mañanas antes le miraba.
¿ Algún día podría ser feliz?
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